Mi yaya me ha comprado un traje nuevo, porque como ya tengo siete años no me vale el que tenía. También me ha comprado unos tacones nuevos. A mi hermana Lucía sólo le hacía falta el piquillo azul, pues se puso el traje que me regaló mi tito Rafael cuando era pequeña. Y así de guapas nos fuimos a la cruz de Verdeluz.
¡Qué graciosa está Lucía, de flamenca y con chupo!