En la calle peatonal del Portil el verano termina con la fiesta del agua.
Los niños nos disfrazamos con bolsas de basura y gorras, nos pintamos la cara y nos armamos con pistolas de agua y globos de agua y ¡A LA GUERRA!
Luchamos con Dori, la de las chuches, contra Antonio y Toñi, los de la frutería, y todo su regimiento. Nos mojamos todos y nos lo pasamos muy bien. Terminamos echándonos hasta cubos de agua. Y todos los que miran al final también se mojan.
Ojalá todas las guerras fueran así.



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